Disciplina positiva: alternativas a la palabra “no”.

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Queridas familias hoy queremos hablarnos sobre la manera en que decimos NO a nuestros hijos.

No cabe duda que la importancia de los límites y las rutinas bien establecidos son primordiales para el bienestar de nuestro hijo. Pero a veces, en un intento de hacerlo lo mejor posible, recurrimos a utilizar la palabra NO de una manera continuada; Pero aunque el NO sea algo necesario en nuestra vida, ya que no todo vale o no todo es adecuado, debemos ser conscientes que su uso reiterado puede tener los efectos contrarios a lo que en realidad pretendemos cuando establecemos límites. Un niño que de una manera rutinaria recibe el no por respuesta a la larga acaba sintiendo sentimientos de frustración ante esta palabra, además, le estamos proporcionando pocos recursos para resolver sus propios conflictos y para buscar explicaciones a lo que está sucediendo.

Por tanto sería recomendable buscar alternativas a la palabra y regulando la frecuencia de su uso. Esto no significa que todo sea válido o sea una palabra a absolutamente prohibida, sino que debemos ser creativos a la hora de establecer límites de una manera positiva para ellos y para nosotros como padres.

Para ello debemos ser conscientes de que todo es más fácil con una explicación lógica y adecuada a su razonamiento. Por ejemplo no se trata de NO ir al parque sino de que en estos momentos está lloviendo y que cuando amaine podremos salir. Tampoco se trata de que NO vamos a jugar con ellos sino que en estos momentos estamos ocupados pero lo haremos más tarde. 

Proporcionar alternativas a aquello que estamos negando también es una buena herramienta que alivia sus sentimientos de frustración y por tanto puede disminuir las rabietas. Quizás no sea momento para ver la televisión pero si para que le contemos un cuento o que quizás no haya su plato favorito para cenar pero podemos hacerlo al día siguiente. 

Igual que cuando decimos la palabra NO los límites quedan establecidos en estos consejos, la única diferencia es que hemos buscado hacerlo de manera positiva y así nuestros hijos no lo interpretarán como un castigo. Gracias a esto podremos reforzar su autoestima, reducir la intensidad de las rabietas y proporcionarle recursos para la resolución de conflictos en etapas venideras. 

Y recordad…. 

Un niño que recibe explicaciones sobre lo que ocurre a su alrededor y que conoce herramientas y alternativas ante las diferentes circunstancias que nos acontecen diariamente es un niño mucho más autónomo y seguro de sí mismo, por lo tanto, más feliz.

 

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